Terraza del Café Bar DIVUIT en la Vila Olímpica, Carrer Arquitecte Sert, 18. Foto: Made in Poblenou.

Cierre de bares y restaurantes en Catalunya. La hostelería teme la hecatombe

Mientras el Govern y las autoridades sanitarias justifican la medida por la necesidad de «reducir las interacciones sociales al máximo»,  el sector de la hostelería teme la hecatombe y se pregunta por qué ha de ser el más castigado.

El temor a la expansión del covid en Catalunya ha llevado al Govern a decretar un nuevo cierre, esta vez total, de bares y restaurantes a partir del 16 de Octubre.

Sus argumentos suenan contundentes: la pandemia está en una fase de fuerte expansión en Catalunya, y estas dos semanas son clave para evitar un segundo confinamiento domiciliario. «Hay que reducir al máximo las interacciones sociales», explican. Además, confiesan que prefieren anticiparse a tomar medidas antes de que estas lleguen desde el Gobierno Central.

En el otro bando, ni el Ayuntamiento de Barcelona ni el castigado sector de la Hostelería carecen de razones para poner el grito en el cielo: los bares, restaurantes y cafés estaban cumpliendo drásticamente las medidas sanitarias y no era necesario este cierre tan tajante, que ahora afecta incluso a las terrazas, la única salvación para la mayoría durante estos meses de crisis. Menos aún cuando no se ha reportado en ellas ningún brote de contagio.

“No es justo cómo están demonizando los locales. No se ha hecho gran cosa contra los botellones, las fiestas ilegales o las reuniones en casas y se ha ido con todo contra locales que han invertido lo que no tenían en reformas, productos sanitarios y en reducir los aforos», lamenta Ferrán Solé,  ex camarero del recién cerrado Le Bistrot, en la Avda. Icaria.

Cifras catastróficas

Si ya la primera ola de cierres de marzo tuvo unos resultados nefastos en la hostelería, llevándose por delante centenares de negocios de Poblenou y Barcelona, esta nueva vuelta de tuerca está creando tanto pánico como el propio virus entre algunos ciudadanos. Muchos temen una sangría de cierres y despidos.

Para Joaquim Boadas, presidente de la asociación de locales de ocio FECASARM, estas medidas pueden suponer el cierre y la ruina de gran parte de los más de 30.000 locales afectados en Catalunya, y la pérdida de miles de millones, no sólo para los empresarios, sino también para los trabajadores, proveedores y todos los empleos indirectos que afectan a este sector tan importante en el mercado laboral.

Desde FECASARM piden que se atenúen sus consecuencias con ayudas de envergadura para el sector. «Es importante que se escuche a los expertos de la Hostelería y se busquen salidas pactadas”.

Medidas insuficientes

En la misma línea se expresa Carlos Quintana, propietario del Bar Clorofila,  en Arquitecte Sert, quien tampoco entiende la dureza de este cierre:  “La medida está tomada a toda prisa y con fines partidistas. ¿En qué cabeza cabe que en una semana pasen de plantearse reabrir el ocio nocturno a decidir dar marcha atrás, con todo lo que ello supone para los empresarios y trabajadores? Y no contentos, deciden cerrar bares y restaurantes también. Todo esto sin ayudas claras y suficientes que hagan posible para las empresas encarar el cierre con esperanzas”. 

Carlos tampoco ve posible permanecer abierto para servir comidas, porque no es la costumbre de sus clientes y no le saldría a cuenta. Los hosteleros exigimos ayudas encaradas al pago de alquileres, suprimir los seguros sociales durante el tiempo de cierre, préstamos de hasta 3000 euros a fondo perdido para las empresas que declaren pérdidas a causa de la pandemia y para poder afrontar, no solo el cierre sino las limitaciones de aforo y la falta de turismo. Un paquete de medidas que afecte al grueso de la hostelería. Los Ertes y el subsidio no son suficientes”, concluye.

Terrazas de los bares Green Room y Blu Bar en la Rambla del Poblenou un día antes del cierre. Foto: Made in Poblenou.

Parece, en todo caso, que el  temor a los contagios viene de la mano del temor -más bien ya realidad- a la pérdida del trabajo de miles de personas. La supuesta arbitrariedad de algunas medidas, que cambian según qué país, ciudad o autonomía nos llevan a este importante debate:

¿Son las terrazas, bares y restaurantes más culpables de contagios que otros negocios o actividades o deberían poder seguir abiertas con regulaciones de horario y  seguridad?

¿Debe acompañarse el cierre con medidas compensatorias? 

 

algunas opiniones...

"Nos parece bastante mal. En realidad, es la mejor manera de que la gente se siga reuniendo socialmente (en casas particulares, parques, etc) sin ningún tipo de control. Al menos en los bares evitábamos las mesas de más de 6 personas y tratábamos de mantener la separación entre mesas... Por no hablar del nuevo desastre económico que se nos vuelve a venir encima..."
La Bitácora de Poblenou
"¿De qué sirve cerrar un bar si los metros y autobuses siguen repletos de gente? En 15 días, no habremos variado la tendencia de contagio y nos obligarán a permanecer cerrados, a nosotros y a otros sectores... Tengo un bar que daba trabajo a 9 famílias. Ahora solo a 3 (...) Me cago en comprobar que, aunque cumplas con todos los requisitos de higiene exigidos, sigues siendo el patito feo de la economía…. Somos la escoria de la economía, a pesar de que haya (o hubiera) 12.000 bares registrados en Barcelona con una media de 4 trabajadores. 48.000 empleos precarios directos en este momento."
Rosa Solà, BALIUS
“No es justo cómo están demonizando los locales. No se ha hecho gran cosa contra los botellones, las fiestas ilegales o las reuniones en casas y se ha ido con todo contra locales que han invertido lo que no tenían en reformas, productos sanitarios y en reducir los aforos»
Ferrán Solé
ex-Bistrot
"Esto puede suponer el cierre y la ruina de gran parte de los más de 30.000 locales afectados en Catalunya, y la pérdida de miles de millones, no sólo para los empresarios, sino también para los trabajadores, proveedores  y todos los empleos indirectos que afectan a este sector tan importante en el mercado laboral."
Joaquim Boadas
FECASARM

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