Si no conocieses la envergadura de las actividades y ofertas culturales que encierra este apasionante “laboratorio” teatral , al pasar por su puerta te dirías : “!oh! mira que sala de teatro tan mona”, casi con cierto paternalismo. Pero, ante las 20 personas que llevan y sacan adelante esta carismática sala abierta hace más de 30 años, hay que quitarse el sombrero y dar unos saltos mortales, para celebrar que sigan aquí, iluminando el barrio y la ciudad. Vamos, que hay que tomárselos tan en serio como a la obra del insigne autor que han abrazado como inspiración y cuya pieza emblemática, Esperando a Godot, llegará en noviembre a su cartelera, si Don covid no lo impide de nuevo.
No en vano ellos se definen como un Obrador internacional de dramaturgia. Y el “pan” que amasan allí es realmente de categoría y tiene la “bendición” del Ayuntamiento, la Generalitat y el Ineam ( otro gran trio lalala!!) , y con ellos colaboran popes del teatro como Josep Maria Benet i Jornet, José Sanchís Sinisterra, Sergi Belbel, Marta Buchaca,Toni Casares, Clàudia Cedó, Jordi Galcerán o Juan Mayorga, entre tantos otros… el puñetero Olimpo, vaya.

Y es que quedarse con que la Sala Beckett es un modesto espacio donde ver teatro es una reducción casi ofensiva para el despliegue de actividades que se generan allí, aunque esta primera sea el eje de todo el resto. Y necesitaría muchos párrafos para hacer justicia a ese caudal de producción cultural, sin duda una de las joyas de la corona de Poblenou.
Digamos, por ejemplo, que, junto a la programación de obras de los autores más relevantes del momento, también generan actividades de todo tipo, dentro y fuera del mismo recinto: cursillos para actores y para niños, conferencias y debates, ciclos temáticos y festivales, residencias de autores, tutorías de dramaturgia, becas, laboratorios creativos…
Y, si esto fuera poco, tienen tiempo para sacar la revista Pausa, un medio de cultura y pensamiento de gran calado. Menos mal que, para hacer un break entre tanta densidad cultural, puedes también tomarte buenas cañas, vinos, tapas o platillos de cocina mediterránea en su local adosado: el Menjador de la Beckett, otro acogedor espacio que por sí mismo ya es una buena razón para la visita. Que no falte de nada.